He terminado estos días de leer el famoso “Libro Negro del Emprendedor” que había visto recomendado en CanguroRico por Gonzalo, y que otros como Carlos Blanco también habían comentado. Ha habido especialmente un apartado que me ha llamado la atención por no haber pensado nunca en ello, se trata de ser emprendedor vs ser empresario. No es lo mismo. No todos los emprendedores son (somos) empresarios o queremos serlo, y no todos los empresarios han sido o quieren ser emprendedores.
Un emprendedor que no es empresario
El carácter del emprendedor y sus fortalezas estriban en el hecho que posee una creatividad especial, que disfrutan sacando algo desde cero y que se siente motivado por hacer cosas nuevas. Todo emprendedor sueña con ver sus proyectos arriba, establecidos y dando beneficios, pero no todos los emprendedores se convierten por arte de magia en buenos empresarios una vez el proyecto se ha consolidado. Las habilidades de gestión y las competencias que son necesarias para gestionar adecuadamente un negocio no son obligatoriamente parte del paquete que un emprendedor trae consigo cuando se lanza a crear su propia empresa. O bien se adquieren por el camino, o bien cuando el proyecto esta estable el emprendedor prefiere
abandonarlo, cederlo, venderlo o poner alguien de su confianza para la dirección del mismo.
Un empresario que no es emprendedor
Ocurre lo mismo. Existen muchos buenos empresarios que nunca se lanzarían a montar algo desde cero ellos mismos. Su punto fuerte es su habilidad para conducir el barco, pero no para construirlo
y sacarlo al mar. El empresario antes compraría una empresa, un portal o un negocio bien establecido y lo haría crecer, que pasaría por todo el proceso creativo de montar algo por si mismos.
¿En que punto estas tu?
La mayoría de emprendedores tienen un punto de empresarios y muchos empresarios tienen algo de emprendedores, pero es verdad que si tenemos que definirnos, muchos nos decantamos hacia un extremo u otro. Yo en mi caso tengo mas de emprendedor que de empresario, puesto que mi afán de crear nuevas cosas (aunque se trate simplemente de lanzar un blog nuevo) es mas grande que las ganas de gestionarlo forever, por lo que suelo ir traspasando mis proyectos cuando llevan un tiempo funcionando.





